El proceso de la Digestión

La función principal del Aparato Digestivo es la de obtener los nutrientes que nuestro cuerpo necesita a partir de la ingestión de los alimentos, tanto para realizar las funciones vitales (respirar, caminar, pensar, etc.) como para mantener y construir las estructuras de nuestro organismo.

La digestión es el proceso que permite que los alimentos se descompongan en partes más pequeñas para que nuestro organismo pueda utilizarlos. Ésta consta de 4 fases principales:

  1. Ingestión de los alimentos
  2. Digestión
  3. Asimilación
  4. Eliminación

Para gozar de una buena salud es necesario que estas cuatro fases se realicen correctamente.

Sin un adecuado proceso de digestión incluso la dieta más completa, equilibrada y nutritiva posible puede ser insuficiente.

La Función Inmunológica

Otra función muy importante del aparato digestivo es la Defensiva. La pared del aparato digestivo constituye una barrera física de protección frente a microorganismos y sustancias patógenas. Pero además de esta protección física, el aparato digestivo es uno de los órganos de defensa más importantes, y cuenta con diversos mecanismos de inmunidad fundamentales para nuestra salud.

Nuestro tubo digestivo se halla recubierto por unos cien millones de neuronas y por un gran número de células especializadas que segregan neurotransmisores. Es lo que denominamos el Sistema Nervioso Entérico. Este actúa no sólo a nivel digestivo sino general, y su funcionamiento está relacionado tanto con nuestros procesos cognitivos como con las emociones y los sentimientos.Nuestro Segundo Cerebro

Estudios recientes sugieren que muchos estados de ansiedad, irritación, emociones descontroladas, hiperactividad y otras anomalías de la conducta podrían estar más relacionadas con la salud intestinal que con los desequilibrios en los neurotransmisores del cerebro.

De hecho, en el Sistema Nervioso Entérico se encuentran los mismos neurotransmisores que en el cerebro.  Aquí es donde parece ser que se produce la mayor parte de la Serotonina que utiliza nuestro organismo (involucrada en el control de todas las etapas de transformación de los alimentos en nutrientes), el 50% del total de la Dopamina (se sabe poco todavía de su función a nivel digestivo) y una cantidad considerable de Acido Gamma-Aminibutírico o GABA (fundamental en el control del esfínter esofágico, y por tanto primordial en la prevención de los llamados reflujos y de la hernia de hiato). También nos encontramos con la Norepinefrina y la Acetilconlina y con la Neurotrepsina, entre otros.

Lo más interesante, sin embargo, es que todos estos neurotransmisores fabricados por las neuronas digestivas pueden acoplarse a todas las células del organismo, por lo que no actúan solamente a nivel local, sino global.

La Serotonina, por ejemplo, considerada como la “hormona del bienestar”, regula entre otras cosas el apetito, el deseo sexual, los ciclos de sueño y vigilia y la temperatura del cuerpo. Y junto a la Dopamina, la Adrenalina y la Norepinefrina participa en los estados de miedo, ansiedad, agresividad y depresión. Por todo ello, un bajo nivel de Serotonina se suele asociar a numerosas y variadas patologías, como la depresión o la ansiedad.

Otros neurotransmisores participan en diferentes áreas de nuestro organismo de manera muy importante. Entre ellas podemos destacar la Dopamina, considerada como la hormona del placer y del refuerzo o recompensa. En exceso puede provocar taquicardia, mientras que un déficit de ésta se asocia hoy en día con la posibilidad de problemas de coordinación motora, parkinson, trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH) e incluso la esquizofrenia y el autismo.

Parece lógico pensar, por lo tanto, que nuestro “Segundo Cerebro” no solo influye en los aspectos funcionales del sistema digestivo, sino que influye también a nivel global en nuestro organismo, relacionándose entre otras cosas con nuestros pensamientos, emociones y conductas.

El equilibrio de la Flora Intestinal

Todos los seres vivos se sirven de la Simbiosis para subsistir y desarrollar su ciclo vital. Esto quiere decir que unos seres interactúan con otros para llevar a cabo sus funciones vitales. En este sentido, bacterias, hongos y parásitos conforman un conjunto del que se sirve nuestro organismo para adaptarse al medio. No hay vida sin simbiosis. Y un claro ejemplo de ello es nuestra Flora Bacteriana.

Dentro del Intestino podemos encontrar 2 tipos de Flora Bacteriana. Por un lado la de tipo Fermentativo (para los Hidratos de Carbono) y la Putrefactiva (para las Proteínas). Ambas deben mantener siempre un equilibrio adecuado, con un cierto predominio de la primera, para que no se produzca una Disbiosis y que la función digestiva se lleve a cabo sin problemas.

Una alimentación completa y equilibrada es fundamental para mantener una Flora Bacteriana sana, sin una excesiva presencia de alimentos proteícos de origen animal. La inclusión en nuestra dieta de alimentos probióticos y prebióticos puede resultar muy beneficiosa en este sentido, siendo muy recomendable la presencia de frutas y hortalizas a diario.

Mantener una Flora Intestinal adecuada es muy importante, ya que:

  • favorecerá la normalización de la Permeabilidad Intestinal (si es excesiva puede aumentar de forma importante el número de componentes perjudiciales que entran en el flujo sanguíneo, pudiendo llegar a producir las condiciones necesarias para que se den enfermedades y trastornos graves, mientras que si es insuficiente puede ser una causa de malnutrición)
  • también impedirá el desarrollo de microorganismos patógenos (bacterias “oportunistas” y otros microorganismos que se aprovechan del desequilibrio de nuestra flora bacteriana para proliferar en el intestino, cosa que puede ocurrir por ejemplo después de un tratamiento con antibióticos)
  • y también asegurará un buen funcionamiento a nivel inmunológico

La Flora Bacteriana y nuestro Estado Emocional

Aparte de su importancia a nivel digestivo e inmunológico, diversos estudios parecen corroborar la existencia de una estrecha relación entre nuestra Flora Bacteriana y nuestro estado mental y emocional.

Cada vez resulta más evidente que nuestro estado anímico se ve influenciado por nuestra salud intestinal, a la vez que la salud de nuestro sistema digestivo depende en gran parte de nuestras emociones, pensamientos y conducta.

En ensayos con ratones separados de sus madres, por ejemplo, se ha podido observar que los alimentados con probióticos redujeron más su nivel de estrés y normalizaron además su respuesta inmune, comparados con los que los que habían sido tratados con antidepresivos.

Por todo ello, el equilibrio de la Flora Intestinal es fundamental para mantenernos sanos. No debemos olvidar, en este sentido, la importancia de un estilo de vida y una alimentación saludables.

En ciertas ocasiones, algunas terapias complementarias nos pueden ser también de gran ayuda. La Kinesiología, por ejemplo, nos permite evaluar todos estos aspectos de nuestra salud y nos ayuda a encontrar el remedio más idóneo para cada caso, de manera totalmente personalizada. Se trata de una técnica muy efectiva que nos permite evaluar de forma sencilla el estado de salud de una persona.

Gracias a la Kinesiología podemos averiguar si el aparato digestivo está funcionando correctamente, y en caso de existir algún problema, podemos determinar concretamente cuál es la causa. De este modo se pueden aplicar medidas correctivas de manera totalmente individualizada.