Esencias Florales de Bach y Kinesiología: conjugar dos métodos de manera eficaz

El Dr. Edward Bach fue el creador de un sistema de tratamiento que lleva siendo utilizado desde hace más de 80 años, habiendo sido incluso reconocido por la OMS. Su método está basado en la aplicación de 38 esencias florales elaboradas de forma artesanal. La kinesiología, por su parte, nos ofrece un test neuromuscular que nos permite evaluar las causas por las que la persona puede haber llegado al estado de desequilibrio en el que se encuentra, pudiendo haberse manifestado a través de diversos síntomas, y nos facilita así mismo el tratamiento más adecuado en cada caso.

Edward Bach nació en 1886 cerca de la localidad de Birmingham (Gran Bretaña) en el seno de una familia galesa, siendo el mayor de tres hermanos. Ya desde bien pequeño mostró una curiosidad y sensibilidad especiales con animales y plantas, así como un afán por ayudar a las personas enfermas a remediar su dolor y sufrimiento.

Tras dedicar algunos años al negocio familiar, una fundición de latón, decide estudiar medicina, licenciándose en 1912 como Medico y Cirujano. Pocos años más tarde, su interés por encontrar un método curativo sencillo y eficaz basado en la naturaleza le lleva a dejar su trabajo en el hospital y dedicarse a la investigación, convirtiéndose en un reputado bacteriólogo.

El conocimiento de las teorías de la Homeopatía expuestas por Samuel Hahnemann algunos años antes despiertan su interés y se apasiona por explorar nuevos tratamientos basados en ésta. Él pensaba que si podía unir sus descubrimientos con los de Hahnemann obtendría mejores resultados al tratar a sus pacientes. Partiendo de esta idea, desarrolló diversas vacunas con notable éxito (nosodes).

Para Bach resulta fundamental el aspecto de la personalidad del paciente a la hora de escoger el tratamiento más adecuado para cada individuo. Cada vez está más convencido de que la prescripción debe realizarse bajo la perspectiva caracteriológica-tipológica del paciente.

En su búsqueda incesante por encontrar remedios en la naturaleza Edward Bach viaja a menudo a Gales, donde realiza largos paseos por el campo. En 1.929, a la edad de 43 años, deja su consulta privada y su laboratorio para instalarse definitivamente en la población galesa de Cromer, un pequeño pueblo de pescadores. Allí experimenta con plantas y con agua del rocío.

Al año siguiente, en 1931, publica su libro “Cúrese usted mismo”, el cual se continúa publicando desde entonces. En él afirma que existe una relación directa entre la situación mental, la alteración a nivel del sistema nervioso y finalmente el mal funcionamiento de los órganos. Si esta situación se prolonga en el tiempo, afirmaba, se producía una pérdida de vitalidad en el cuerpo físico. Para curar cualquier enfermedad es importante, por tanto, recuperar la tranquilidad, la paz y la felicidad.

Uno de sus primeros éxitos tratando con esencias fue gracias a la esencia floral Impatients, con la que observó “un alivio del dolor incluso después de haber fracasado la morfina”. Además de su evidente efecto contra el dolor, algunos pacientes también presentaban una clara mejoría de su estado nervioso y anímico, adoptando una perspectiva vital más optimista.

A principios de 1933 escribe el libro “Los doce curadores”, en el que describe los 12 remedios florales que curan los 12 estados mentales que había descubierto hasta ese momento, incluyendo las instrucciones para su preparación y cómo se deben tomar.

El Dr. Edward Bach continuó trabajando con más plantas, sintiendo y experimentando en sí mismo el efecto de éstas,  desarrollando nuevos remedios. Llegó a describir los 38 remedios actuales, junto con el Rescue Remedy, formado por una combinación de éstos (inicialmente tres, para pasar más tarde a ser cinco).

Después de descubrir estas últimas esencias supo que no era necesaria ninguna más, ya que éstas cubrían la totalidad de estados mentales que podían conducir a la enfermedad, y afirmó que “su labor ya había concluido”. Unos meses más tarde, en Octubre de 1.936, fallecía Edward Bach, dejando su legado a la humanidad a través de un sistema de tratamiento simple y eficaz.

El principio terapéutico de Edward Bach

La experiencia médica del Dr. Bach le condujo a extraer varias conclusiones sobre los tratamientos alopáticos que se desarrollaban habitualmente. Según él decía, el principal fracaso de la ciencia médica moderna radica en tratar los síntomas pero no las causas. Para él, la enfermedad no es una crueldad ni un castigo, sino más bien un instrumento para avisarnos de nuestros errores e indicarnos que debemos volver al camino de la verdad y de la luz, del que nunca deberíamos habernos apartado.

Para Bach era fundamental reconocer que el ser humano se compone de varios aspectos interrelacionados (visión holística), que irían desde el cuerpo físico hasta el aspecto espiritual, siendo fundamental un estado de armonía entre todos ellos. La enfermedad, por tanto, se produce según Bach cuando la personalidad no actúa en armonía con su alma y los dictados de ésta, o cuando actuamos en contra de la Gran Unidad tratando de imponer nuestra voluntad a otro ser en contra de sus intenciones. Cualquiera de estas dos situaciones puede acabar provocando un estado anímico negativo, el cual siempre precede a cualquier enfermedad.

Estos estado anímicos negativos no se combaten (ya que se les otorgaría mayor poder), sino que se los inunda con vibraciones energéticas armónicas superiores, lo cual, según dice Bach, hace que “se derritan como nieve al sol”. De esta manera las esencias florales del Dr. Bach restablecen el contacto entre el Alma y la Personalidad, logrando que ésta última pueda escuchar los dictados de la primera, la más importante en este caso.

Cuando nuestra Personalidad se desvía del camino trazado por el Alma, surge el conflicto. Éste se convierte en la raíz o causa de la enfermedad y de la infelicidad. Donde antes había confusión y limitaciones, una vez aplicadas las esencias florales la personalidad se reencuentra con las potencialidades del Alma y las virtudes que nos permiten ser verdaderamente nosotros mismos. Cuando nuestra Alma y Personalidad están en armonía todo es paz, alegría, felicidad y salud.

Qué puede aportar la kinesiología a la terapia floral

Los 38 remedios florales descritos por Edward Bach conforman una herramienta terapéutica muy eficaz, gracias a la cual podemos ayudar a cualquier persona a reencontrar su armonía, sintiendo una paz mental de la que carecía y redescubriendo sus verdaderas potencialidades como ser humano.

La kinesiología, por su parte, es una terapia basada en un test neuromuscular que nos permite detectar los desequilibrios presentes en el individuo, ya sean a nivel físico, nutricional, mental o emocional, y aplicar la solución más adecuada en cada caso. Este método tiene como fin recuperar el equilibrio y la armonía, ayudando también a la persona a tomar conciencia de sus creencias limitantes y de sus emociones, facilitando el camino hacia el reencuentro de la esencia de la persona. Fin que comparte con la filosofía sanadora de Bach.

Fue en la década de los 60 cuando el Dr. Geroge Goodheart, Quiropráctico de profesión, empezó a desarrollar la kinesiología aplicada. A través de diversos estudios junto con sus colaboradores llegaría a la conclusión de que existe una relación entre el estrés y el tono muscular, estableciendo también un esquema de funcionamiento que interrelaciona los músculos con los meridianos de acupuntura y, a su vez, con los distintos órganos de nuestro cuerpo.

En los años 80, el fisioterapeuta y osteópata belga Raphael Van Assche, mientras está tratando a una paciente suya, se percata del cambio de longitud de los brazos de ésta que se produce cada vez que comenta un suceso concreto que le preocupa especialmente. Esto le lleva a continuar investigando hasta concluir que cuando nos encontramos en una situación de estrés ésta influye en las cadenas musculares de nuestro cuerpo, evidenciándose este hecho por una dismetría momentánea en los brazos (que denominó AR, del inglés Arm Reflex).

Y es que nuestro esquema corporal guarda de manera inconsciente miles de informaciones, resultado de nuestras experiencias a lo largo de la vida. Para detectar las informaciones relevantes que nos hayan podido llevar a un desequilibrio concreto Van Assche propone utilizar el AR. Desbloqueando esta información podemos ayudar a la persona a reestablecer el equilibrio. Este descubrimiento le sirve a Van Assche para desarrollar la kinesiología holística.

En este mismo sentido, uno de los tratamientos más recomendables que podemos utilizar para lograr los desbloqueos a nivel mental y emocional de la persona son los remedios florales de Bach. Sin embargo, cuando nos disponemos a recomendar un tratamiento determinado a una persona es importante poder disponer de herramientas tan eficaces como la kinesiología. En el caso de las Flores de Bach, la kinesiología nos puede proporcionar importantes ventajas, tales como la rapidez (la duración de una sesión se puede reducir de manera sustancial), la confidencialidad (en muchas ocasiones la persona puede sentirse demasiado cohibida o alterada para expresar conscientemente su situación), la seguridad (contamos siempre con la preferencialidad expresada por el cuerpo del individuo antes de realizar cualquier corrección o recomendación) y la exactitud (tanto a la hora de identificar las emociones o creencias que influyen en cada caso, como en la decisión de escoger las flores a administrar y la dosificación más adecuada) ya que en todo momento va a ser el inconsciente de la persona, a través de su cuerpo, el que nos proporcione la información más adecuada para cada caso.

El hecho de conjugar los Remedios Florales de Bach con la Kinesiología nos proporciona, por tanto, una excelente herramienta terapéutica, práctica, sencilla y muy eficaz, respetando en todo momento el proceso evolutivo de la persona y ayudándole a encontrar un estado de armonía, paz interior y equilibrio que le faciliten su camino hacia la salud.